Inclusión en el Autismo (Parte II): Los tres elementos claves.

Por: Pedro Samayoa Arenales ( Psicólogo, psicopedagogo, educador especial )
Autor del blog La Cueva de El Cadejo

Los alumnos con TEA y Asperger en principio enfrentan las necesidades propias de los niños pero con procesos lingüísticos diferentes; hay un símil muy generalizado al respecto.

Este artículo no pretende ahondar en los conceptos teóricos sobre el tema de “educación inclusiva” ni mucho menos en las definiciones teóricas sobre discapacidad y sus “apartados” específicos de Trastorno del Espectro Autista, que incluye el llamado Síndrome de Asperger (aunque oficialmente esté excluido del manual DSM V).  

Solamente mencionaré que, dentro de las categorías de discapacidad planteadas por el protocolo facultativo de la Convención y los manuales diagnósticos-estadísticos, el TEA sea a mi criterio, la realidad más compleja, incomprendida y llena de incertidumbres.   Y es una realidad que, aparentemente, crece con rapidez, ya sea por factores de diagnóstico, por factores socioculturales o por determinantes biológico-genéticos. O por todo lo anterior.

Cada vez son más los niños referidos a procesos de evaluación diagnóstica por “sospechas de autismo”.  Cada vez son más los alumnos rechazados por el sistema educativo convencional por “dificultades de conducta secundarias a cuadro autista” y cada vez más serios los problemas socio-familiares que esta situación genera.

Se dice que “no es el autismo sino un autismo” porque cada niño y joven con la condición tienen sus propias características únicas, tal y como son todos los niños antes del proceso de domesticación llamado educación.  La dificultad con los niños con autismo es que les es muy difícil entender esos “modos de enseñanza-aprendizaje” del mundo común y corriente.  Aquí cito a Neus Carbonell e Ivan Ruiz cuando dicen:

“…cuando el adulto intenta unilateralmente sus métodos educativos previstos de entrada pero el niño autista no otorga a eso ningún valor, se origina una confrontación constante…” p 146 No todo sobre el autismo.

Los alumnos con TEA y Asperger en principio enfrentan las necesidades propias de los niños pero con procesos lingüísticos diferentes; hay un símil muy generalizado al respecto. Son personas con un sistema operativo diferente, con un software incompleto.  Es necesario aprender a interpretar su conducta, sus necesidades y sus formas personales de aprender y de interpretar el mundo.

Juan y la puerta trasera…


Al entender parte de los porqués de su conducta,  todo el Equipo Transdisciplinario propuso adaptaciones a los procesos.

Recuerdo un niño en particular que llamare JUAN.  El niño siempre llegaba tarde al colegio después del toque de entrada.  Al llegar no quería entrar por la puerta principal sino por la puerta trasera. Cuando era obligado a entrar protagonizaba unos berrinches tremendos y pasaba irritado buena parte de la mañana, provocando los inconvenientes lógicos en un grupo multifuncional.  Entonces lograba “hacer que le abriéramos la puerta trasera” así podía pasar deambulando por el patio con estereotipias y autoestimulándose.

La administración se quejaba de que era mucho descontrol aceptar a los niños fuera de horario. Las maestras se quejaban de que  “perdía el tiempo” y que descontrolaba al resto cuando entraba tarde.  La mamá se excusaba con el argumento de que no dormía bien y en la mañana no quería levantarse y si se le obligaba se alteraba muchísimo (además el padre terminaba pegándole y gritándole).

Hicimos dos preguntas: ¿Por qué solo quiere entrar por la puerta de atrás y no por adelante? ¿Qué obtiene a cambio?

Después de las preguntas iniciamos un proceso de observación sistemático y descubrimos algunas cosas interesantes: el niño entraba sólo al aula después de un tiempo de vagar por el patio vacío, cuando llegaba más tranquilo coincidía con una tarde y noche anteriores más controladas,  la madre estaba más relajada…

Explicamos a las maestras, incluida la secretaria, el conserje y a la madre,  el tema de la sobrecarga sensorial, los trastornos de sueño y la autorregulación.

Al entender parte de los porqués de su conducta,  todo el Equipo Transdisciplinario propuso adaptaciones a los procesos de JUANITO en particular. 

  • Que entre por atrás por un tiempo indefinido hasta que vayamos entendiendo como se regula su carga sensorial. El niño tendrá un tiempo de “patio solitario” después de entrar.
  • Cuando haya pasado el tiempo aproximado, el niño con el que mejor se lleva en clase saldrá a invitarlo al aula (terminó siendo el conserje Carlos con quien entraba al aula)
  • Se le explicará a los compañeros porqué JUANITO necesita más tiempo.
  • En casa, regular  los estímulos visuales y auditivos una hora antes de su tiempo habitual de acostarse.

Los tres elementos clave para la inclusión en el aula…

La integración y la inclusión escolar pasan por proporcionar al niño un ambiente enriquecedor, seguro y estimulante, de acuerdo a sus necesidades, priorizando sus propias necesidades particulares, POR ENCIMA DEL PROGRAMA Y LA CURRÍCULA.  Los objetivos se plantean en función del niño y no en función del programa de las maestras.

Por supuesto que hacer esto en un colegio con 40 alumnos por aula es más difícil pero tampoco es imposible.  No tanto influye la cantidad de alumnos sino la disposición de la escuela a flexibilizar procesos, a personalizar las metodologías y las necesidades de cada uno de los niños.

Si algo puede producir en el sistema un niño o un joven con TEA y Asperger es obligar al sistema a cambiar. Quizás esa sea la “misión” más importante de estos niños y jóvenes y sus padres: cuestionar y revolucionar el sistema.

El concepto de COMUNIDAD EDUCATIVA promovido por el movimiento de Escuela Nueva o Educación Alternativa, fue nuestro eje principal: PADRES-ALUMNOS-MAESTROS.  Toda acción pedagógica tenía y debe tener como eje y como centro el beneficio de los alumnos de acuerdo a sus NECESIDADES PARTICULARES.  Los dos otros pilares de la Comunidad Educativa giran y se mueven en función de generar experiencias de aprendizaje significativas para los alumnos. Mucho tiempo después supimos que eso se llamaba EXPERIENCIAS DE APRENDIZAJE MEDIADO.

Los Padres y el poder de la resiliencia.


. Ya no es un programa pensado desde lo vertical, lo que creen los profesionales que “debe ser” sino lo que los padres consideran necesario e importante aprender.

Desde el inicio de mi experiencia formativa como educador especial los padres de familia eran un eje indispensable en el Equipo Multidisciplinario. Ningún esfuerzo ni proyecto podía dejar de lado a la familia.  Muchas veces resultaban siendo un reto mayor que el de los propios alumnos.  Otras más eran aliadas de nuestro trabajo y algunas pocas veces eran personas que por diferentes razones y de diferentes formas nos retaban a innovar, a re-enfocar y a adaptar visiones  y metodologías. 

Las madres, la mayoría y los padres, algunos, eran integrados al programa de trabajo de los niños por medio de Escuelas Para Padres y procesos de acompañamiento individual.  Estos quizás eran los retos más fuertes tanto en relación con la metodología y estrategias de abordaje como en cuanto a la logística: padres trabajadores de tiempo completo, madres sobre trabajadas y agotadas, familias abrumadas. 

Una de las experiencias más enriquecedoras en el trabajo conjunto con los padres fue en una reunión de Escuela de Padres  en la que asistieron solamente padres varones: en esa ocasión, como en ninguna otra, los padres expresaron sus emociones, sus temores y sus dolores abiertamente. 

Las escuelas para padres deben convertirse en ESCUELAS DE PADRES. Esta diferencia sintáctica lleva a una diferencia de significado completamente diferente. Ya no es un programa pensado desde lo vertical, lo que creen los profesionales que “debe ser” sino lo que los padres consideran necesario e importante aprender.

Las familias de niños con TEA y Asperger no son diferentes en principio a otros padres y hermanos. Pero en su mayoría desarrollan mecanismos de protección y afrontamiento que activan la RESILIENCIA.  Es un mecanismo de adaptación y fortalecimiento que, apoyados por una RED SOCIAL DE APOYO pueden ser elementos promotores de un cambio de paradigma en la educación y en la sociedad.

Un proyecto educativo integral, y más un proyecto educativo INCLUSIVO debe necesariamente integrar a las familias de los niños y jóvenes al equipo multidisciplinario.  Para ello los enfoques y procesos BASADOS EN LA COMUNIDAD son sumamente útiles

Alumnos: El eje de todo el proceso.


todos los alumnos tienen voz  y voto en el desarrollo y funcionamiento de la escuela

En el modelo que años después se identificaría como LOS CUATRO PILARES DE LA EDUCACIÓN y que nosotros planteábamos como EDUCACIÓN INTEGRAL, los alumnos eran el centro de la acción pedagógica.

En un modelo de EDUCACION INCLUSIVA todos los alumnos tienen voz  y voto en el desarrollo y funcionamiento de la escuela.  Cada niño tiene su propia palabra y sus propias maneras de comunicar. Y tienen el derecho de expresar lo que necesitan. En un modelo así los adultos se convierten en acompañantes, en guías de camino.  

En otro proyecto educativo propusimos lo que se llamaba CONSEJOS DE CONVIVENCIA.  Grupos de alumnos representantes de grado que una vez cada quince días se reunían con el director, la coordinadora académica y un representante de padres para discutir situaciones problemáticas de la escuela. 

En una ocasión se discutió en una reunión de grado la situación de JUAN ANDRÉS, un compañero con Asperger.  Los alumnos se quejaban de que los gritos y las conductas sociales de él les molestaban y les interrumpían.  Tanto la coordinadora como el director estábamos claros de las características conductuales de JUAN ANDRES.  La madre representante de los padres del grado llevaba las “apreciaciones” de otros padres sobre la integración del joven al grupo y las dudas sobre si era conveniente.   

Usamos las quejas y dudas como “tema generador” para aprender sobre diversidad y sobre respeto a las diferencias.  Del mismo grupo salieron algunas recomendaciones e incluso JUAN ANDRÉS aportó su propia versión de su experiencia en el aula: algunos compañeros, aprovechándose de su dificultad para entender el lenguaje figurado,  le decían “te voy a matar” cuando él interrumpía de alguna forma la clase.

Al entender sus compañeros la peculiaridad de su lenguaje y tomar conciencia de que muchas de sus conductas eran motivadas por ellos mismos, sumado esto a su hipersensibilidad sensorial, la solución fue mucho más fácil que el “imponer la autoridad del adulto” por medio de reglas y normas de manera unilateral.

Maestros: Guías, acompañantes, mediadores…


En un modelo inclusivo los maestros son los guías y acompañantes tanto de los alumnos como de los padres. 

El otro pilar fundamental de la comunidad educativa son los maestros. Aquí vale la pena aclarar que, en nuestro enfoque pedagógico,  se les atribuía el rol de maestros a TODOS los miembros del equipo profesional y de servicios que trabajaban en los centros escolares, dado que constituían referentes y modelos para los chicos y chicas estudiantes.  Muchas veces las secretarias y personal de servicio resolvían mejor ciertas situaciones imprevistas con base al sentido común y la cotidianidad que en base a las recetas de los libros de texto.

En uno de los proyectos educativos  y durante bastante tiempo tuvimos la suerte de contar con estudiantes de secundaria (en ese entonces los maestros se formaban en el ciclo escolar llamado localmente DIVERSIFICADO,  un paso previo a la universidad).  Jóvenes en su proceso de formación como maestras hacían seis meses de práctica en nuestras aulas como auxiliares.  Muchas de ellas continuaron su formación y especialización en Educación Especial.  

En una reunión de padres de grado llegaron las dos mamás de una niña de preprimaria.  Al presentarse ellas, con toda naturalidad lo hicieron como “las mamás de KARLA”.  Al momento se hizo un silencio apreciable en el salón.  Al finalizar la reunión varias madres y un padre se acercaron a la maestra y manifestaron su molestia por la presencia de “dos mamás” de una compañerita de sus hijos. 

Incluso un padre dijo que si no retiraban a esa niña del colegio, él retiraría a su hijo.  La maestra con mucha sangre fría y le dijo: “ si yo le dijera que algunos padres han objetado que sus hijos sean compañeros de un hijo de militar. ¿Qué le parecería a usted si les hacemos caso y retiramos a su hijo del colegio por ser usted un militar?” El hombre se quedó callado, dio la vuelta y se retiró.

Al día siguiente pidió una cita con la dirección y pensé que iba a retirar a su hijo. Me dijo en cambio que nos felicitaba por tener maestras con esa capacidad de hacer pensar, incluso a un hombre como él.  El problema fue resuelto desde el marco del respeto y la mediación pedagógica.

En un modelo inclusivo los maestros son los guías y acompañantes tanto de los alumnos como de los padres.  El cambio cultural que requiere el proceso de EDUCACIÓN INCLUSIVA necesita un reenfoque, antes que en las metodologías, en la manera de ver el mundo.

Como ven la inclusión es un tema que abarca muchos matices y diferentes áreas. En la próxima entrada cerraremos el tema con lo que es y lo que no es la inclusión y algunas recomendaciones que encontrarán útiles a la hora de implementar la inclusión como estrategia y filosofía en su aula.

No olviden seguirme en mi Blog donde encontrarán más contenido sobre educación.

Por ultimo les dejo este vídeo donde hablo de 10 cosas que se le deben enseñar a una persona con Autismo.


10 COSAS INDISPENSABLES QUE SE LE DEBEN ENSEÑAR A UNA PERSONA CON AUTISMO

Y también este articulo de Angela corredor donde se habla de la inclusión educativa

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