DISCAPACIDAD INTELECTUAL Y EL RIESGO DE QUEDARSE SIN TECHO.

El riesgo de las personas con autismo y discapacidad intelectual de quedarse sin techo es muy real.

Reginald (36 años) recorre las noches frías y peligrosas de las calles de Manhattan, no recuerda cómo llegó allí y cada vez que el agente Dawson lo ve deambular lo sube a su patrulla y lo ingresa a un hogar de paso.

Es mucho mejor que quedarse en una banca del parque y exponerse a la violencia de los drogadictos o incluso de otros de sus colegas policías que no entienden de comportamientos derivados del autismo que Reginald describe cada vez que repite :

“Mi nombre es Reginald Tams, soy autista y no tengo casa”

Hay un tema que pocas veces se toca, ya sea por evitar esa incertidumbre o porque en realidad se desconoce.

La falta de vivienda en personas con discapacidad intelectual es una realidad que nadie quiere asumir.

Mucho menos los gobiernos que ven a personas con autismo, por ejemplo, como ciudadanos que siempre serán cuidados por otros y que no reporta necesidad de protección de los gobiernos locales o nacionales.

Tomamos el caso de Estados Unidos, donde más de la mitad de las personas con discapacidad intelectual no poseen vivienda propia y lo más triste es que duermen en refugios y viviendas de transición.

La investigación demuestra que del 30 al 40 por ciento de las personas sin hogar tienen un deterioro cognitivo, que incluye lesión cerebral traumática, dificultades de aprendizaje, discapacidades intelectuales, trastorno del espectro autista y trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Una revisión sistemática publicada este año analiza con más detenimiento cómo las discapacidades intelectuales afectan a las personas sin hogar y qué intervenciones podrían ayudar.

La revisión incluye 13 estudios de países desarrollados de todo el mundo.

Sus hallazgos proporcionan una hoja de ruta sobre cómo ayudar a las personas sin hogar con discapacidad intelectual.

No es sorprendente que la evidencia muestre que tener una discapacidad intelectual es un factor de riesgo para las personas sin hogar, pero que puede ser difícil de identificar.

Las personas sin hogar con discapacidad intelectual eran más propensas a ser negras y más propensas a ser hombres.

Tenían más probabilidades de haber abandonado la escuela y de experimentar otros problemas relacionados con la falta de vivienda, incluido el abuso de sustancias y otros problemas de salud mental.

En un estudio, los participantes con discapacidad intelectual fueron los únicos que informaron que querían quedarse sin hogar.

Los participantes del estudio con discapacidades intelectuales tenían menos probabilidades de recordar su domicilio original y menos probabilidades de reintegrarse con miembros de la familia.

Las personas con discapacidad intelectual tienen más probabilidades de quedarse sin hogar a una edad avanzada debido a la ruptura de una relación o la muerte de un cuidador principal.

Es más probable que tengan dificultades para acceder a los servicios de atención médica debido a sus discapacidades.

Es posible que las personas con discapacidades intelectuales no sepan o no puedan describir su discapacidad, lo que plantea desafíos adicionales para los proveedores de atención médica y aquellos que ofrecen apoyos de servicios sociales.

Una solución simple a este problema es proporcionar exámenes de detección a las personas sin hogar cada vez que acceden a nuevos servicios.

La revisión también encontró que es posible evitar que las personas con discapacidad intelectual se queden sin hogar prestando especial atención a sus necesidades después de la muerte de un cuidador o un ser querido.

Ofrecer atención médica y servicios sociales coordinados en este importante punto de inflexión es una forma particularmente poderosa de mantener a las personas con discapacidad intelectual en una vivienda estable.

Alentar a las agencias y sistemas a trabajar juntos, incluidos la justicia, los servicios sociales, la atención médica y la vivienda, es un componente importante para brindar el apoyo necesario para prevenir la falta de vivienda entre las personas con discapacidades intelectuales.

El mensaje para pensar:

las personas con discapacidad intelectual corren un mayor riesgo de quedarse sin hogar.

Pero con un sistema de apoyo coordinado, es posible ayudarlos a permanecer en una vivienda estable y, potencialmente, evitar que pasen la noche en una fría calle.

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10 PASOS PARA AYUDAR A UNA PERSONA CON AUTISMO A SER MAS INDEPENDIENTE

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VIDA LABORAL EN EL AUTISMO: CUANDO EL FUTURO DEPENDE DE LAS OPORTUNIDADES.

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